Los tlingit, los haida, los tsimshian y los eyak viven en la franja sudeste de Alaska y comparten muchas similitudes culturales con otros grupos a lo largo de la costa nordeste de América del Norte, una región geográfica que se extiende desde el sudeste de Alaska, la Colombia Británica y el estado de Washington. Los haida (HIGH-duh) se ubican en la Isla del Príncipe de Gales y en el archipiélago canadiense de Haida Gwaii. Los tlingit (CLINK-it) habitan en todo el sudeste de Alaska. Los tsimshian (SIM-shee-ann) se encuentran principalmente en la única reserva de Alaska, Metlakatla, y también en la Colombia Británica, en Canadá. Los eyak (EE-yak) son nativos relacionados con los atabascanos, pero influenciados en buena medida por los tlingit vecinos.

Los tlingit, los haida, los tsimshian y los eyak han habitado el sudeste de Alaska por más de diez mil años.

El ambiente del sudeste ofrecía abundancia y los tlingit, los haida, los tsimshian y los eyak utilizan el agua de los alrededores para alimentarse y transportarse, y la madera de los árboles altos del bosque pluvial para sus viviendas y herramientas. Eran hábiles barqueros y comerciantes y construían canoas largas de cedro para viajar. Pescaban salmón y rodaballo, recolectaban plantas marinas y bayas, y cazaban alces, ciervos y cabras de montaña.

Los sistemas sociales son muy complejos. Cada grupo está organizado en dos partes iguales, o mitades, que a su vez comprenden varios clanes. Los clanes son matrilineales, es decir, los niños heredan a través de sus madres. Tradicionalmente, los matrimonios se organizaban entre miembros del grupo opuesto.

Los pueblos nativos del sudeste de Alaska construían asentamientos de invierno permanentes que, por lo general, consistían en una hilera de casas de tablones frente a un río o playa de agua salada. Los clanes solían vivir juntos, y una casa podía estar habitada por hasta 50 personas. Se construían campamentos estacionales, según las necesidades, y cerca de las fuentes de alimentos y de agua.

Los pueblos nativos del sudeste de Alaska son artesanos hábiles. Se utilizan complejas técnicas de tejido para crear bellas piezas funcionales, desde cestas para cocinar y almacenar hasta mantos ceremoniales, alfombras y divisores de habitaciones, prendas de vestir y sombreros. Sus tallas pueden observarse en tótems, canoas, utensilios y objetos ceremoniales.

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